Particularidades del habla popular de la Mancha.

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dedaimiel

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Aficionado a la fotografía y la pintura y al arte en general así como a la informática. Me gusta leer ensayo, filosofía y poesía. Y en la novela soy un entusiasta de la ciencia ficción y por lo tanto de Isaac Asimov.

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    El modismo regional manchego, está impregnado de una gran cantidad de vocablos arcaizantes, coplas, rimas, refranes, cuentos, adivinanzas y romances. Ello es producto de la gran inventiva que da el saber popular de esta región sin igual, cuya gente parda (pequeños propietarios que, en unión de sus familiares, cultivan la tierra y sus viñejas) ” se complace más en aumentar su caudal que en acrecentar el número de sus amigos”, como afirmaba el Bachiller de Osuna.

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     La riqueza del vocablo manchego, inmortalizado por Cervantes, es asombrosa, pudiendo afirmar que, en Belmonte, El Provencio, El Bonillo, y Munera, se habla un castellano casi cerrado, auténtico y limpio, con ligeras modificaciones. Siguiendo hacia el Sur, se encuentra Valdepeñas, Santa Cruz de Mudela, Almuradiel, y el Viso del Marques, con ciertas influencias andaluzas; penetrando ya de lleno en los Campos de Montiel y Calatrava, el habla nos recuerda aquellos tiempos en que Pedro el Cruel, encerrado en su fuerte castillo, peleaba contra su hermano: Don Enrique de Trastamara, y por último en el centro de La Mancha ( El Toboso, Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Alcázar de San Juan, Socuellamos, Argamasilla de Alba y Tomelloso, cuyos pueblos puede considerarse como corazón de la Ruta de Don Quijote ), es donde el modismo regional adquiere toda su importancia y vitalidad lingüística.

    El caracter manchego es de por sí bonachón, campechano, algo socarrón y, al mismo tiempo recelosillo y picaresco, muy parecido al de Sancho Panza, prototipo y estampa del aldeano manchego. “Ande yo caliente y riase la gente ” o “dame pan y dime tonto” son algunos de los refranes que definen el carácter manchego. Por algo decía Cervantes que ” los manchegos son gente envalentonada, de los de Cristo me lleva sintiendo el amor a mojicones. Y el famoso escudero en la segunda parte del Quijote, nos dice que la gente manchega es tan colérica como honrada.

   En esta región hay muchos mancheguismos sin recoger y determinados cambios fonéticos, producto casi siempre de una pronunciación viciosa, como los que abarcan los vocablos siguientes:                                             

alberido

por

albedrio

cautivar

por

cultivar

descubrido

por

descubierto

dispierto

por

despierto

mujuer

por

mujer

pelegrina

por

peregrina

cocote

por

cogote

ivierno

por

invierno

jumaera

por

humareda

lavija

por

clavija

sepoltura

por

sepultura

salampión

por

sarampión

premiso

por

permiso

pisebre

por

pesebre

mandurria

por

bandurria

tubillo

por

tobillo

uguas

por

uvas

alvellana

por

avellana

an cá

por

en casa de

antigüismo

por

antiguo

antiayer

por

anteayer

almenaque

por

almanaque

alcagüete

por

cacahuete

rilera

por

hilera

trompezar

por

tropezar

Existen también diversos giros y modismos en el hablar, frases o palabras sueltas, con distinto sentido al de otras regiones. De este género son las siguientes:

¿Ande fiste?

por

¿Dónde fuiste?

aína si llego

por

apenas si llego

si fuas ido

por

si hubieses ido

sigún quiá

por

según quiera

¿sois vais ya?

por

¿os vais ya?

veste de aquí

por

vete de aquí

vídolo venir

por

lo vió venir

¿vies solo?

por

¿vienes solo?

vis con Dios

por

a la paz de Dios

Hay otros casos de metátesis, como :

bulra

por

burla

cudiao

por

cuidado

niervos

por

nervios

pedricar

por

predicar

trempano

por

temprano

    Muchas veces suprimen la consonante r en los verbos terminados en ar, cuando llevan cualquier pronombre enclítico, verbigracia:convidalo, por convidarloremojalo, por remojarlo. En algunos verbos como verse, mirarse y hablarse, omiten la letra y añaden una n al final. Por ejemplo: “Al vesen , se abrazaron”. En otros por el contrario, suprimen las dos últimas letras, como: “Le tién envidia”.

    Las terminaciones de los participios pasivos regulares, de las conjugaciones (ado, ido), las convierte en ao, io, suprimiendo la de, como:pasao, por pasado; comío, por comido, etc.

    En aquellos nombres cuya terminación es idéntica a los participios pasivos, suprimen la última silaba. Por ejemplo: almoha, por almohada; temporá, por temporada; na, por nada.

En algunos casos, la letra l la convierten en r, como arbañil, por albañil; barcón por balcon; y a la inversa, como alfileles, por alfileres; talleles, por talleres; y en otros, en cambio suprimen la letra d y r cuando los nombres terminan en dor o ra, por ejemplo: lañaor,  por lañador; herraúra, por herradura.

También encontramos diversos vocablos que empiezan con la vocal u, como urraca, usagre, a la cual anteponen siempre la consonante b para decir: burraca, busagre. Sin embargo se convierte casi siempre la silaba cu o gu en bu, como buchillo, por cuchillo; bujero, por agujero; buardián, por guardián; busano, por gusano, y al reves, dicen goína, por boina; gufanda, por bufanda.

   Cuando la letra h se encuentra, generalmente, entre dos vocales, la convierten en b, así: abora, or ahora; buérfano, por huerfano; buesopor hueso, etc.

(NOTA:  Este texto ha sido extraído del capítulo dedicado por el gran folklorista Pedro Echevarría Bravo, al habla vulgar en tierras de La Mancha, en su Cancionero Manchego)

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